domingo, 18 de agosto de 2013

Manual de Teatro y Educación
Ernesto Ráez Mendiola
A mis hijos y mis nietos
Capítulo 1
Relaciones
1.1 Teatro Expresivo.- T. E. socializante: el aprendizaje de roles o funciones durante el proceso de socialización.- T. E. educativo o no espectacular: los juegos dramáticos de libre expresión y las dramatizaciones educativas.- T. E. espectacular:  el Teatro Infantil.
1.2 Teatro Impresivo.- El Teatro para Niños.
1.3 El teatro como auxiliar metodológico (expresivo e impresivo): dramatizaciones educativas, juego de roles.

1.1

Comenzaremos por establecer las posibles relaciones que se pueden dar entre el teatro y la educación tanto desde el punto de vista de su expresión o ejecución como del ejercicio de su apreciación o experiencia impresiva.
El teatro expresivo es el primero con el que todos los seres humanos entran en contacto pues, desde el momento de nacer la socialización de los nuevos integrantes sigue lineamientos marcadamente teatrales. A este tipo de relación la llamaremos Teatro expresivo socializante y dentro de ella consideramos el aprendizaje de roles o funciones sociales durante el proceso de socialización. El primer libreto social que aprendemos es cómo debemos desempeñar los roles. Generalmente organizados por diadas o relación entre dos sujetos: padre (madre)-hijo; esposo-esposa; cura-feligrés; maestro-alumno. El comportamiento de los sujetos en las diadas está socialmente pautado y no se puede, o no se debe transgredir, so pena de alterar el orden establecido. Mediante la definición de las funciones del rol las sociedades garantizan la armonía de su funcionamiento.
El alumno llega a la escuela con un conocimiento inicial de lo que el desempeño de los roles exige. La escuela, por cierto, refuerza este aprendizaje fijando las normas correspondientes. 

Además, en la escuela el alumno puede entrar en contacto y participar de prácticas teatrales no espectaculares. La organización consciente de estas prácticas son el primer contacto con el arte teatral. Este es el Teatro Expresivo Educativo no espectacular, ya que sus prácticas no están destinadas a la presentación ante un público. En el Teatro Expresivo Educativo no espectacular distinguimos a: los juegos dramáticos de libre expresión y las dramatizaciones educativas.
Los juegos dramáticos de libre expresión son un conjunto de prácticas en las que se motiva la expresión teatral espontánea de los alumnos. Motivados por el profesor-animador ellos responden creando acciones dramáticas basadas en su experiencia y las desarrollan de acuerdo a la experiencia que tengan. Para estos juegos no se precisa tener experiencia previa en el teatro; pues, los juegos de socialización los han acostumbrado desde muy pequeños a relacionarse teatralmente.
Las dramatizaciones educativas, en cambio, se basan en documentos ya escritos como cuentos, poemas u obras dramáticas apropiadas a las edades de los alumnos. Generalmente estas prácticas se proponen a partir del tercero o cuarto grado de la educación básica.

También el alumno puede en los talleres y laboratorios de teatro ensayar un espectáculo con miras a su representación ante sus compañeros o un público mayor. Aquí estamos en los dominios de lo que llamamos Teatro Infantil.

1.2

No hay que confundir el Teatro Infantil, hecho por los educandos, con el Teatro para niños. Este último es el que hacen conjuntos profesionales sobre temas y con una dinámica compositiva especialmente dirigida a los niños. Es verdad que en estos espectáculos también pueden actuar niños que tienen condiciones innatas para la actuación. Pero, hay que considerarlo como un hecho excepcional. Lo propio es que estos elencos están conformados por actores profesionales. La apreciación de estas creaciones las coloca dentro del llamado Teatro Impresivo, que es complementario de las prácticas de teatro expresivo. En bena cuenta, de lo que se trata es de que los educandos practiquen directamente el teatro y que lo aprecien. Vale decir, que tengan la experiencia de ser actores y espectadores.  

1.3

El teatro en la escuela puede ser un excelente auxiliar metodológico, en la medida en que puede servir como instrumento para activar determinados puntos de las diferentes materias del curriculum.
·      Se viene trabajando muy activamente en la elaboración de libretos teatrales para el aprendizaje de la matemática. No sólo a nivel de los hechos de la vida real donde se emplean las operaciones numéricas sino al interior mismo de la teoría convirtiendo en personajes los signos matemáticos.
·        Todo lo que presenta un proceso puede dramatizarse. De allí que las Ciencias biológicas: Anatomía, Zoología, Botánica pueden ser ilustradas a través de historias dramatizadas.
·        Casos de lógica y filosofía, al ser dramatizados, permiten a los jóvenes comprender mejor esta materia. Lo mismo sucede con la la geografía, la economía, etc.
·        Los juegos de roles son altamente educativos y posibilitan el cuestionamiento de la vida social.
·        Las dramatizaciones educativas pueden emplearse para teatralizar noticias o sucesos históricos.

El campo donde el teatro se emplea como auxiliar metodológico es ubicado como una variante especial del teatro expresivo, ya que los alumnos actúan directamente en estas dinámicas.
Pero, también la asistencia a espectáculos teatrales, es un excelente auxiliar de aprendizaje. Esta es la razón por la que hemos ubicado en tercer lugar esta variante de las relaciones entre el teatro y la educación cuyas aplicaciones desarrollaremos en este Manual.






EL NIÑO, EL JOVEN Y EL TEATRO

Programa Integral Tentativo

I.- Relaciones

1.1 Teatro Expresivo.- T. E. socializante: el aprendizaje de roles o funciones durante el proceso de socialización.- T. E. educativo o no espectacular: los juegos dramáticos de libre expresión y las dramatizaciones educativas.- T. E. espectacular:  el Teatro Infantil.
1.2 Teatro Impresivo.- El Teatro para Niños.
1.3 El teatro como auxiliar metodológico (expresivo e impresivo): dramatizaciones educativas, juego de roles.

II.- Teatro Expresivo

2.1 Evreinoff y el teatro en la vida.- Ervin Goffman y la teatralidad de la dinámica social.- El impulso lúdicro.- Los procesos de socialización y endoculturación.- Teatro y Educación.- Promoción y Difusión teatrales.- Producción y consumo del arte teatral en sociedad.
2.2 La expresión en el campo educativo y la comunicación: distinción operativa.- Arte y Educación.
2.3 Pedagogía Creativa.- Juegos de Libre expresión.

III.- Metodología de los Juegos de Libre Expresión

3.1 Organización de un ambiente favorable al comportamiento creativo:
3.1.1 Teoría y práctica del comportamiento creativo y del desarrollo de la sensibilidad inteligente.- Ruptura de barreras que impiden el comportamiento creativo.- Promoción de la creatividad.- El animador: condiciones y entrenamiento.- El arteducador.
3.1.2 Dinámica interna del grupo creador: organización, motivación. disciplina, relaciones horizontales, objetivos claros y compartidos, liderazgo alterno, enriquecimiento perceptual, estimulación permanente, ambiente permisivo, libre, de confianza y camaradería, autoevaluación y evaluación grupal, tolerancia y control, información asequible y constante, principios de ejecución claros, sencillos, comprensibles para todos.- Valoración del óptimo personal.- No hay modelos, ni concursos.- Estímulo a la participación y reconocimiento de la originalidad.- Aplicación de variadas técnicas de promoción de la creatividad.
3.1.3 Infraestructura espaciosa y transformable.- Comunicación con otros grupos creativos en otras áreas.- Vestimenta adecuada.- Material Auxiliar (Módulos).

3.2.- La base impresivo vivencial.- Educación de la percepción: los nueve sentidos básicos.
3.2.1 Visita a áreas o unidades de observación.- La definición ostensiva.- La práctica como base del conocimiento.- El Método por descubrimiento.- Valoración del quehacer infantil, de los variados comportamientos que despliega ante el problema.- Carácter motivador de la habilidad o destreza deseada por el maestro motivador.
3.2.2 La investigación-acción.- De la Apertura Sensorial a la Tarea de Investigación.- Situaciones, ambientes, personajes.- Semiología del Comportamiento y signos verbales y no verbales en las relaciones humanas.

3.3 De la impresión a la expresión.- Motivación.-
3.3.1 Motivaciones animista, situacional, relacional y por discusiones grupales.
Intervenciones del animador: como locutor deportivo o narrador de la acción; como pregonero o heraldo; como sintetizador.
3.3.2 Funciones del material auxiliar en la expresión: La caja del tesoro y el concepto de “mil en uno”.- Bastones, llantas, cintas, sogas, grandes lienzos, redes, globos, confeti, serpentina, escaleras, cubos, pañuelos.- Columpios, subibajas, toboganes, barras, practicables, sólidos ensamblables, telones.- Midicomponente.- Fuentes de luz.- Batería, instrumentos de percusión, de viento y de cuerda.- Elaboración de máscaras y muñecos.

3.4.- Entrenamiento imaginativo  del cuerpo: tareas dramáticas de iniciación.- Descripción, finalidad, clasificación.
3.4.1 El individuo y su cuerpo.- Coordinación. Esfuerzos y soltura.- Cuerpo total y articulaciones.- Centros de energía: la columna vertebral y la mirada.- Las zonas: lumbar (fuerza), pectoral (proyección), del cuello (personalidad), la nuca-glabela posterior (distribución de energía y control de movimiento).- La conciencia del cuerpo (esquema corporal).- Calidad del movimiento corporal y esfuerzos básicos y secundarios.- Las sensaciones imaginarias.- Características de lasa sensaciones.
3.4.2 Relajación total y parcial.- Soltura y Tonicidad.- Meditación, disposición y eutonía.- Nivel alfa y control mental.
3.4.3 El cuerpo y la voz.- Adiestramiento respiratorio y vocal.- Tareas Dramáticas de Coordinación, esfuerzos, soltura y respiración.- Respiración total (diafragmático costal clavicular).- Ampliación de la capacidad respiratoria y fortalecimiento de los músculos de la respiración.- Dosificación del aire.- calidad del movimiento y respiración.
Emisión y apoyo corporal.- Articulación oral.- Trabalenguas.- Sonidos simple y onomatopeyas.
3.4.4 Entonación.-.Texto y expresión.- Intencionalidad vocal y expresión corporal.- Esfuerzos y matices verbales.- La máquina de escribir.- Matices secretos.
3.4.5 El cuerpo y el espacio:
3.4.5.1 Medios físicos y obstáculos.- Calidades de desplazamientos: caminar, correr, saltar, echarse, rodar, arrodillarse, deslizarse, desplomarse, ponerse de pie, variedad de esfuerzos y de medios físicos,. Diversas formas de caminar libres o con objetos.- La influencia de la gravedad: el paso.- Con una pierna, con dois, con tres, con cuatro extremidades.- Moldeo, vuelo, flote, irradiación, movimiento conducido, impulso.
3.4.5.2 Obstáculos.- Manipulación de objetos imaginarios.- Acciones cotidianas simples.- Desplazarse con los ojos vendados.- Conciencia del espacio.
3.4.5.3 Texto y desplazamiento libre.- Hablar y escuchar.- Reaccionar a otra voz.
3..4.5.4 Relaciones espacio temporales y sentido del ritmo.- Pulso y ritmo en el Método Kodaly.- Velocidad, acentos y pausas.- Ritmos con las diferentes partes del cuerpo.- Imitación de ritmos.- Combinación de duración, niveles, extensiones, curso, cualidades, velocidades, acentos y pausas en acciones cotidianas simples.- Grados de tensión y variaciones de fuerza.- Monólogo.
3.4.6 Relaciones con los demás seres humanos (Comunicación(.- Juegos de presentación y de organización.- El espejo.- El líder.- Presentimiento del compañero.- Encuentros.- Atmósfera.- Diálogo.
3.4.7 La técnica de la máscara.-  Porte.- Movimiento personal.- Comunicación.- Caracterización.- Las máscaras de la Comedia del arte y de las danzas Folclóricas.

3.5.- Juegos dramáticos.- Principios Básicos de Improvisación.
3.5.1 Juegos de Ambientación.- El espacio escénico y “mil en uno”.- Ubicación por comportamiento corporal, por información verbal, por elementos característicos y significativos del lugar.- Presencias o visiones teatrales: de consistencia, de ornamento, de sentido.
3.5.2 Juegos de caracterización.-  La imitación de los compañeros.- Roles sociales, oficios, profesiones, deportes.- Árboles, animales, caricaturas, maquetas.- Generación imaginativa de personajes a partir de un ritmo, de un esfuerzo, de una fotografía, de un vestido, de un pedazo de tela, de un refrán, de una estatua.- Muñecos y máscaras.- Ser objetos( mesa, silla), una sustancia (leche, azúcar), una cualidad (alegoría).- Caracteres (Persona y personaje).
3.5.3 Juegos de Situaciones.- Atmósferas y comportamiento social.- Acción y contexto.- Narración activa según Brecht.- El juicio.- La entrevista.- El gran bonetón.- El chisme.- Lectura de cartas.- Narración deportiva.- Confidencia.- Proclama.- Noticiario.- Conversación.- Narración animada.

IV.- La dramatización como auxiliar metodológico.

4.1 Proceso metodológico para la elaboración de libretos.- Principios de dramaturgia.
4.2 Formas Corales: Canción animada.- Coros dramáticos.- Poemas Dinámicos.- Proceso Creativo.
4.3 Formas mímicas: Mimodrama.-Sombras chinescas.- Proceso Creativo.
Danza Creativa.- Disco animado.- Lámina animada o comic teatral.- Evoluciones de conjunto.- Proceso creativo.

V.- Programación y Organización de las sesiones

Motivación, organización, ejecución.- Momentos de las sesiones de trabajo: inicial, central, final.- Cartel de alcances y secuencias según las edades.- Seguimiento y Evaluación. 

VI.- Teatro Impresivo

6.1 EL teatro para niños y jóvenes
6.1.1 Breve referencia a la literatura para niños y sus fuentes de expresión.- Decodificación de los cuentos para niños.- Ismos negativos y su tratamiento.- Caracterñisticas del repertorio: imaginación y realidad.- La obra de teatro para niños.
6.1.2 El director teatral en TPN
6.1.2.1 De la recepción y el ambiente
6.1.2.2De la presentación, continuidad y final.
6.1.2.3De los diversos juegos de los intermedios festivos
6.1.3 De la actuación
6.1.4Niveles y formas de participación del niño en el espectáculo: física, intelectual y de co-creador del espectáculo.
6.1.5 La coreografía
6.1.6 Vestuario, maquillaje, máscara y utilería.
6.1.7 Escenografía e iluminación.
6.1.8 Música y efectos sonoros
6.1.9 Tramoya y aparatos lomínicos.
6.1.10 Producción del espectáculo.

VII.- La Dirección de Teatro Escolar

7.1 Organización del equipo
7.2 Definición de la Situación
7.3 Tratamiento de la obra
7.5 El proceso de los ensayos
7.5 El personaje en el teatro escolar y sus auxiliares
7.6 El ambiente
7.7 Marcación del proceso de la acción
7.8 Condiciones de un buen espectáculo de teatro escolar.

VIII.- Apéndices

8.1 Breve Historia del teatro para Niños en el Perú
8.2 Diseño de una Política Cultural para Niños y Jóvenes.
Considerar en este diseño los siete saberes necesarios que debe encarar la educación del siglo XXI y siguientes, según propuso Edgard Morin a la UNESCO: Conocer lo que es conocer. El conocimiento pertinente. Enseñar la condición humana. Enseñar la identidad terrenal. Enfrentar las incertidumbres- Enseñar la comprensión, y La ética del género humano.
8.3 La recreación infantil y juvenil.- La educación a distancia para niños y jóvenes.- Actividades artístico culturales.- Comics, cuentos clásicos, canciones, programas de radio, televisión, cine, digitales.- Títeres.- El juguete.
8.4 Los clubes juveniles como centro de decisión.- 
8.5 Resiliencia y Liderazgo.

8.6 Roger Deldime y las animaciones culturales y sus variantes.
8.7 Principales propuestas metodológicas en el campo del teatro y la educación: Augusto Boal, María Signorellli, G. Dobbelaere,  Giselle Barret, Gavin Bolton, Dorothy Hestcothe, John O´Toole, Maria van Bakelen...

miércoles, 14 de agosto de 2013

ernesto ráez mendiola


Manual de Creación
y
Narración Oral
de
Cuentos para niños


Nosotros, centro cultural, ediciones







ÍNDICE

         Presentación                                                                                          

I.- El Relato                                                                                                
          Ubicación.- Elementos.- Principios de Acción.- Esquema tradicional del conflicto.-  El lenguaje del relato.- Argumento, tema y trama.

II.- Variedades del relato                                                                              
          Relatos reales y ficticios.

III.- El Niño y el cuento                                                                              
         Consideraciones básicas.-Proceso de acercamiento a los relatos para el niño de 2 a 1 años.- Variedades.- Temática: rutinas, la vida de los objetos, espacios, personajes del entorno familiar, ciclos vitales, fenómenos de la naturaleza, la vida en la comunidad, necesidades del niño, magia y fantasía.

IV.- Características de los Cuentos para Niños                                          
            No hay fórmulas.- La Composición.- Literatura con destinatario cautivo.-  Literatura Empática y de Posicionamiento.- Los lugares Comunes de la no Literatura para Niños.- Función comunicativa y de Identidad.

V.- Metodología de la Libre Expresión para crear Cuentos                    
            Rol del animador en la organización de la atmósfera. motivadora de la creación de cuentos.- Liberación inicial.- Motivación.- Planos de Motivación..

VI.- Recursos Técnicos                                                                            
             El título.- Principios y finales.- Recursos: de argumento/ conflicto/ trama, de personajes, de lugar, temporales y de lenguaje.- La presencia del narrador.- Cuadros de Combinación

VII.- La Narración Oral de Cuentos                                                         
             Principios de la animación de cuentos.- Cuando los niños no atienden.- Funciones del narrador de cuentos.- Láminas, muñecos, objetos, dramatizaciones.- El cuento cantado.- Narración colectiva de cuentos.- Juegos de narración.

Apéndice:  Floresta de Cuentos para Niños
          La Casita Bonita.- El leñador y el espíritu de las aguas.- El bagrecico.- El potrillo cruza el río.- La nieve aventurera



PRESENTACIÓN

Este es un Manual de Prácticas de Creatividad para componer y contar narraciones breves para niños de dos a diez años y para organizar y realizar, con este grupo, actividades que motiven la creatividad literaria infantil. Igualmente el Manual puede servir para orientar la organización de Talleres de Narración para Niños.

Por consiguiente, son objetivos del presente manual que, luego de seguir sus orientaciones teóricas y de aplicar sus propuestas prácticas, los docentes, animadores, facilitadores y auxiliares de educación inicial y grados de primaria puedan crear y narrar activamente cuentos breves de variada temática, apropiados para las edades enunciadas; organizar en sus aulas un ambiente que motive y estimule a los niños para crear cuentos y narrarlos; y orientar en talleres a grupos para crear y contar cuentos breves.

La propuesta se hace mediante capítulos teórico-prácticos que ofrecen módulos guía. La teoría comprende definiciones sencillas y operativas, ejemplificadas la mayoría de las veces, para que los lectores puedan comprender los principios,  sin dificultades. Para la aplicación práctica de estos principios se proponen variados ejercicios y tareas.

Los dos primeros capítulos tratan de las características del relato, en general y de sus variedades. El tercero y cuarto capítulos desarrollan las preferencias del niño, según las edades, y las cualidades y características que debe tener el buen cuento para niños. El quinto y sexto capítulos ofrecen la Metodología de la Libre Expresión para crear cuentos y los recursos técnicos con que puede contar el animador para promoverla. El séptimo capítulo explica las técnicas de la narración oral de cuentos. Finalmente se incluye una breve  Antología de Cuentos para Niños.

Estaremos muy reconocidos a cualquier sugerencia que puedan hacernos llegar al local de la Asociación Nacional de Drama/Teatro y Educación del Perú (ANDE:Perú) Alameda el alba 103- 3er. piso D- Urb. Arco Iris Pueblo Libre Tel. 722 3441 / 463 0322 Correo electrónico: eraezm@gmail.com.
Nos comprometemos a devolver la cortesía.

Atentamente


Ernesto Ráez Mendiola

martes, 13 de agosto de 2013

APÉNDICE II

La nieve aventurera


ÉRASE QUE SE ERA, y aún es, y será por muchos años, una altísima montaña, cuyas faldas adornaban varios pueblos muy bonitos. Sus habitantes la llamaban cariñosamente, Abuela. Y en verdad que una abuela parecía la montaña, pues la nieve de su cumbre semejaba la blanca cabellera de una anciana.
“¡Qué hermosa se ve la abuela con sus nevadas canas! –exclamaban los lugareños al mirar su blanquísimo pico. Hasta el sol gozaba viendo como brillaban sus rayos con más intensidad al tocar las plateadas alturas.

Quien no estaba contenta era la nieve misma. Se quejaba de su suerte. “Que vida tan aburrida” –se decía. `Siempre aquí helada y sola. Oh!, quién pudiera dejar estas alturas, bajar a corretear a las llanuras, hablar con las gentes de abajo. Desde aquí solo puedo mirarlas lejanas... Es cierto que, a veces, una que otra llega hasta mí. Pero, tan cansadas y presurosas por dejarme que ni una palabra logro cruzar con ellas”.
Diariamente rogaba: “Montaña, madre Montaña, mucho te quiero. Pero, es mi deseo conocer el mundo. Déjame descender hasta tus faldas e ir más allá. El horizonte es amplio, tan amplio que oculta al padre Sol todos los días” ... “Sol, padre Sol. Grande es mi contento al reflejar tus rayos. Tiñen ellos mi blancura de amarillo o de rojo. Por ellos visto de oro o encarnado es mi traje... Pero, desconozco el mundo que iluminas. ¿Qué hay más allá del horizonte donde te retiras a descansar todas las tardes diciéndonos adioses de todos los colores?... Padres míos, denme permiso. Debo recorrer la tierra, ir hacia la lejanía para hacer mi camino.

Toda una mañana conversaron el Sol y la Montaña y acordaron finalmente acceder a los justos ruegos de la nieve. Dijo el Sol: “Todos debemos hacer nuestro camino. Es propio dar permiso a la nieve para que salga a buscar su destino por el mundo”. Agregó la Montaña: “Comparto tu opinión. Hágase su voluntad y cúmplase su deseo. Sólo quiero que atiendas algo. Amo entrañablemente a las personas que habitan en los pueblos de mis faldas. Si liberases toda la nieve de mi cumbre se formaría una inmensa avalancha de lodo y de piedras que los destruiría”.
Asintió el Sol, ante las atinadas palabras de la Montaña: “Tienes toda la razón. Y no en vano te llaman Abuela los lugareños. Yo he pensado en esto también. Creo que la nieve aceptará irse un poquito este verano  y otro poquitín el próximo, y así, hasta que mi calor haya derretido toda la nieve con ganas de correr aventuras” . Quedó así concertada la liberación de la nieve. Y, en el rojo atardecer de aquel mismo día, el Sol le fue comunicando la buena nueva de mil colores: “La montaña y yo hemos atendido tu justo anhelo. Serás liberada poco a poco de verano en verano, hasta que toda tú se encuentre haciendo su camino por el mundo.” Y con estas palabras se hundió en el horizonte, no sin antes hacer una amable y respetuosa venia a la luna y a las estrellas que llegaban a adornar el negro manto de la noche.

Emocionada por la noticia la nieve no sabía que hacer. “Lo logre! –gritó llena de júbilo a las nieves eternas de la parte más  elevada de la montaña “siempre tan quietas y serenas”. La forma como éstas la miraron la dejó sorprendida. No pudo entender en ello ni un reproche, ni una aceptación. Su juvenil vehemencia se atrevió a reclamarles: “¿no se alegran de mi próximo viaje?” … Las nieves eternas calmadamente le contestaron: “En ti miramos, en este momento, nuestra juventud. Por ti recordamos, en este momento, haber sentido una emoción igual.” Quedó intrigada la joven nieve de esta respuesta: “¿También las nieves eternas habían viajado alguna vez?”. Pero la excitación no la dejó continuar con el pensamiento. Prefirió hablarle a la Luna: “Te contaré- le decía- te contaré, luna amiga. Hoy padre Sol y madre Montaña han acordado dejarme ir poco a poco de verano en verano, hasta que toda yo salga por el mundo y haga mi camino”. Sonrió la Luna, y haciéndose la que acababa de enterarse, comentó alegremente a las estrellas: “¿Oyeron compañeras?”. Las estrellas que habían escuchado gritaron: “¡Sí!” y aplaudieron: “Bravo, bravo, felicidades!”. Armaron un alboroto tal que la buena Montaña tuvo que llamarles la atención y recordarles que las horas de la noche eran dedicadas al descanso, bien merecido por cierto, por las trabajadoras gentes de los pueblos que protegía.
La nieve pidió disculpas por todos: “Perdona, madre Montaña, pero estoy tan contenta por lo que tú y padre Sol han decidido sobre mi petición … es tan hermoso …” Y bostezó …Estaba muy cansado de tanta agitación!
La Montaña miró a la Luna y la luna a las estrellas, las estrellas hicieron un guiño a las nieves eternas y entre todas comenzaron a arrullarla hasta que se durmió profundamente:

Nieve de las alturas, silencio helado
líquida y bulliciosa te has de volver
cuando llegue el verano y desciendas cálida
 por el limpio camino de tu destino.

Y así fue. Un amanecer de verano, padre Sol derritió con su intenso calor algo de la nieve y ésta se comenzó a escurrir por las laderas haciendo estrecho sendero de plateados hilos que en breve se transformaron en saltarín arroyuelo. Al principio se deslizaba suavemente, luego la velocidad fue aumentando con su alegría. Bullanguera cantaba mientras descendía cada vez más aprisa:

Nieve soy de las alturas
liberada en el verano,
transformada en arroyuelo
saltarín por las laderas.

Y de piedra en piedra iba riendo por las pendientes y rielando los rayos del sol. ¡Tan contenta y juguetona!

Las piedras al sentirse lavadas por el agua nueva le preguntaron sonriente y cosquillosas:

¿Arroyuelo cantarino
presuroso y peregrino
de dónde vienes
y adónde vas?

Sin dejar de reír y cantar, el arroyuelo les contestó:

Nieve fui de las alturas
liberada en el verano;
transformada en arroyuelo
saltarín por las laderas.
hago el sendero
de mi destino.
¿Pueden decirme,
ustedes, cuál es?

Rieron las piedras y a coro cantaron:

Tu destino ya encontraste:
De piedra en piedra saltar.
De piedra en piedra cantar
Arroyuelo peregrino,
Cumpliste ya tu destino.

Pero esto último no lo alcanzó a escuchar el arroyo porque, sin poderse contener, bajaba aceleradamente las cuestas por entre nuevas piedras, repitiendo su canción:

Nieve fui de las alturas
liberada en el verano;
transformada en arroyuelo
saltarín por las laderas.
Cantarín entre las piedras
Cumpliendo voy mi destino.

Un cansado jinete detuvo su cabalgadura y le pidió un poco de agua para calmar su sed … El arroyuelo se la ofreció generoso mientras meditaba: “¿Es también éste mi destino?”.
El viajero tomó como una caricia el agua cristalina del arroyo. Este aprovechó el momento en que la bebía para decirle: “Bebe toda el agua que quieras. Pero, respóndeme viajero, ¿Es mi destino darte de beber?...”
“Así es, agua buena. ¿Qué fuera del viajero sin tu frescura?  Ni él ni su cabalgadura podrían aplacar la sed”.
“¿Y qué es la sed? – interrogó el arroyo.
Ah – continuó el viajero – sed es tener un ansia infinita de beberte … Como las mías, multitud de manos y bocas te esperan anhelantes para calmar su sed …Serás bienvenida doquiera que llegues… Todos te agradecerán como yo”…

Mientras el viajero se alejaba pudo oír al arroyo cantar:

Nieve fui de las alturas
liberada en el verano;
transformada en arroyuelo
saltarín por las laderas,
cantarín entre las piedras
Si un viajero tiene sed
Yo su sed aplacaré;
Y él seguirá su camino
Cumpliendo yo mi destino.

Y en tanto que cantaba, crecía. Y convertido en un hermoso riachuelo de espejeantes aguas llegó a las faldas de la Abuela.
Tal como el viajero le dijo una hermosa fiesta campesina le dio la bienvenida. Le dedicaron melodiosas canciones que lo trataban como a un padre venturoso y bienhechor. Ya era el río.
“ Fue bueno descender para enterarme de lo mucho que me quieren” – Reflexionaba, mientras veía reflejarse en su sereno caudal los rostros sanos y robustos de los labradores, las caras pícaras de los pastorcitos. Se agitaba en mil gotitas luminosas cuando una manita recogía un poco de sus aguas para lanzársela a sus amiguitos o cuando unos lindos pies de doncella pataleaban en su superficie haciéndolo subir y bajar que era un contento.
Lo que más lo admiraba era haber crecido tanto que podía muy bien reflejar gran parte de la madre Montaña y, sin embargo, aún ni se acercaba al horizonte. No sabía decir si veía menos o si veía más. Ya no contemplaba el amplio panorama que desde las alturas se veía pero estaba más cerca de los hombres, siempre tan laboriosos y distintos.
Le halagaba muchísimo que, en todos los pueblos, ancianos, jóvenes y niños siempre fueran a visitarlo. Sea para llevar agua para sus comidas, sea para lavar sus vestidos, sea para bañarse, todos acudían donde él. Terminó por parecerle que nada podía hacerse sin su ayuda.

Nunca pudo saber cuando llegó el primero. Un amanecer se encontró lleno de ellos. Era un hervor palpitante y juguetón, que se deslizaba de pronto, entre nervioso y curioso. Fueron los primeros en decirle lo que entonces nunca había oído: “¡Eres la vida¡”…Recordó así que él estaba haciendo su camino y que hacia algún tiempo, entre fiestas y juegos no pensaba ya en su destino.
Al principio había creído que sólo las piedras lo esperaban; pero el viajero, las fiestas de los lugareños, su entrega diaria y ahora los  peces, le hicieron comprender que era algo mucho más valioso . Ahora ya no saltaba en las piedras si no que las arrastraba a su paso. Y cada vez que llovía aumentaba su caudal. El viento le traía voces que le preguntaban:

Río grande protector
que te brindas con amor,
de dó vienes bullicioso
y adónde vas venturoso?

Y el gran río respondía con sonoro canto: 

Nieve fue de las alturas
liberada en el verano;
transformada en arroyuelo
saltarín por las laderas
cantarín entre las piedras.
De todos calmó la sed
Y mi sed la lluvia calma
Soy fuente de la alegría
mi regalo es verde manto
soy la vida, soy el día
y anchuroso es el camino
que recorre mi destino. 

Pero, su propio canto no bastaba para describir todo lo que hacía.
Las plantas, los animales del valle lo interrogaban:

¿Río, padre bienhechor
que nos cuidas con amor
de dó vienes bullicioso
y  adónde vas venturoso? 

Y el río los incluía en su canto como parte de su destino.

Pidiéronle las gentes del valle: “Danos de beber a los que vivimos lejos de tus orillas. Tú vas por un solo camino y no podemos venir de todos lados adonde estás tú. Abre tus brazos, padre, y llega hasta nosotros”
Generoso se extendió en cientos de brazos que lo llevaban dadivoso hasta las sementeras. ¡Cómo bebían sus aguas las semillas, las hierbas. Los robustos árboles lo saludaban jubilosos. ¡Qué orgulloso se sentía!
Ya era un río tan amplio  que el sol se miraba en sus aguas; y la luna, en las noches, también. Hasta él llegaban los tristes en busca de consuelo y los alegres a reír. Supo del sublime placer de hacer germinar una semilla, de la lucha infinita de subir por un leñoso tronco de viejo árbol y adornado con verdes hojitas y coloridas flores. Tan poderoso él, supo ser delicado rocío matutino desperdigado por todo el valle. Supo del amor retozón gozado en sus orillas y también de las lágrimas de las doncellas abandonadas… Decía solemne: “La vida doy, la vida soy. Dar vida y alegría es mi destino.” Sin embargo, como viera volar a las palomas, muy inquieto exclamó: “¡Quién tuviera destino de paloma!” . Y las palomas que lo escucharon le respondieron a coro: “Tendrán destino de paloma, algún día!...

Pero, antes de cumplir su destino de paloma, la lluvia vino a traerle una gran tristeza. Se descargó sobre él hasta hacerlo  crecer incontenible. Su pacífico y limitado lecho comenzó a ensancharse, a ensancharse hasta que se desbordó furioso. Abandonó su cauce con ciega violencia y semillas, hierbas y árboles que había alimentado con tanto amor morían ahogadas por sus torrentosas aguas. Ya no era más la vida, era la muerte.
El río de la muerte arrasó pueblos. Ya no era el venturoso. Todos lo maldecían. Convirtió en negro lodo el verde manto de los campos. Acostumbrado a la algarabía de las bodas y los bautizos campesinos, escuchaba angustiado el gemir de los velorios, el silencio fúnebre de los entierros, El, que había sentido un día el regocijo del hormigueante cosquilleo de los peces, ahora sentía la honda pena de reflotar cadáveres de hombres y animales entre flores marchitas. Tanta era la tristeza que había provocado que hasta el mismo sol desfalleció. A sus débiles rayos envió su protesta:
¿Por qué me liberaron para traer la muerte?
Y el sol le respondió:
- Es de vida y de muerte tu camino. Tú también morirás.
- ¿Yo también moriré?... Déjame, entonces, padre Sol, volver a la Montaña!” … Gritó el río, mientras todas sus aguas desbordadas volvían a su cauce. “Me quedaré para ayudar a la reconstrucción” – se dijo. Pero no pudo cumplir sus deseos . Lo normal para el río es alejarse. Continuar su trayecto. Despedirse aún cuando deje penas y tristezas.

De pronto tuvo la incómoda sensación de que ya no avanzaba. Y era cierto. Los hombres lo habían empozado. “Me han apresado, seguro, por las muertes que he provocado”- pensó. Pero, al rato, se dio cuenta que no era así. Lo dejaron salir por muchísimos, innumerables tubos de diferentes tamaños que iban angostando sus brazos y sumiéndolo en la total oscuridad, privado de la luz: “¿Llegó mi muerte? – se interrogó. Quiso avanzar más y algo lo contuvo. Cuando pudo hacerlo al fin, se encontró en las casas de los hombres de la ciudad. Al salir por sus caños lo recibían con beneplácito; pero esto en nada se asemejaba a la algarabía campesina.

En las casa de los hombres de la ciudad aprendió a ser usada y arrojada. Cloacas sucias, la llevaban podrida y malsana. Resignada a su oscuridad infestada de ratas. Enferma, despreciada, maloliente, sin ánimos, creyó que todo había terminado… Entró en un sopor morboso del cual no esperó ya salir. Sin embargo, salió. Cuando pudo contemplarse nuevamente a la luz del sol sintió vergüenza. Su antiguo cristal se había convertido en un lodazal espeso entre negro y blancuzco, de andar lento y avejentado.
A sus orillas no llegaban ya enamorados, ni robustos campesinos, ni jugaban en sus aguas alegres pilluelos. Lo único que miraba eran casas grises, casi en ruinas. Como cuando él destruyó las hermosas casitas de los campesinos. Alguna vez le pareció verlos asomar de estas casuchas miserables, macilentos, pálidos, sin brillo en los ojos, enfermos como él. ¿Qué río torrentoso había provocado allí tal destrucción?... Ya no tenía voz ni optimismo para entonar su antigua canción. Comenzó a comprender el silencio de las nieves eternas el día de su partida, le habían dicho que ellas también habían viajado. ¿Cómo hicieron para volver? “Ah –exclamó- si pudiera volver a la Montaña!”

Una noche le pareció sentir una brisa diferente fresca y salina …Con las primera luces del amanecer comenzó a vivir la más extraña experiencia nunca sentida. Todo el camino hecho se le acababa e iba penetrando paulatinamente en una llanura de aguas sin fin que la hicieron sentirse pequeñita. En los primeros instantes esta sensación la incomodó, pero conforme penetraba más y más comenzó a sentirse liberada. ¡No, no se trataba de los grandes pozos de los hombres! Este era tan grande!... Tímidamente se atrevió a decir en voz alta: “¿Dónde estoy?”… Acariciantes brisas que le recordaron su antigua frescura,  le susurraron: “Has llegado al mar”. Tanto crecer y brindarse durante toda su vida para saber que su destino era llegar al mar. Continuaron las brisas: “Pero, el mar no es destino. Porque el mar es el final. Destino no es final. Destino es el camino”…”Es destino todo lo vivido”.

Suavemente los vientos y el sol la impulsaron a las alturas. “Tendrás destino de paloma, algún día”. –le habían dicho. Y no la engañaron. Como ellas era blanca la nube que formó. Volando al soplo de los vientos pudo ver desde arriba las casas de los hombres de las ciudades, sus barcos navegando por el mar, sus trenes y carreteras por los campos. Aprendió de esta forma la lección final. Los caminos son muchos y hay múltiples maneras de recorrerlos. Hasta ella llegaban los aviones de los hombres…¿Cuánto extrañaba, no obstante, la tranquila placidez y el colorido de la añorada Abuela, de la Madre Montaña…
¿Cuánto tiempo hacía que no cantaba? Serenamente se dejaba llevar. “Pero sería hermoso retornar” decía con callada voz.

Quiso un agitado viento cómplice ayudarla en este último deseo y raudamente la devolvió a cielos conocidos. Emocionada temió seguir de largo. Mas tuvo la suerte de chocar con la apuntada cumbre de la Abuela, en el mismo lugar de las nieves eternas, y con ellas se quedó. Llegó justo en el momento que una nieve joven les gritaba con su voz cargada de vehemencia: “¡Lo logré!”. La recién llegada a la eterna cima la miró y recordó su agitado vivir pero nada dijo,. La joven nieve aventurera les lanzó el reproche tantas veces repetido: “¿No se alegran de mi próximo viaje? … Sumó entonces su voz al coro de las nieves eternas “En ti miramos, en este momento, nuestra juventud, Por ti sentimos, en este momento, el recuerdo de una emoción igual”. Entretenida en charlar con la luna la joven nieve no alcanzó a oír las frases finales llenas de profundo y sabio amor: “Pensamos en las alegrías y dolores del agitado vivir, razones principales por las que una vida merece ser vivida”…
Más tarde, cuando cansada por tanta agitación la joven nieve se durmió, arrullaron su sueño poblado de los sueños por vivir.

Nieve de las alturas, silencio helado
líquida y bulliciosa te has de volver
cuando desciendas cálida en el verano
por el arduo camino que va a tu ser. 

Era el canto de la sed de vivir que nunca se apagará.

Ernesto Ráez Mendiola

lunes, 12 de agosto de 2013

APÉNDICE I

Floresta de Cuentos para Niños

La Casita Bonita

Un campesino llevaba tinajas en un carro, y una de ellas se cayó en el camino.
Llegó volando la mosquita golosita y preguntó:
- ¿ De quién es esta casita tan bonita? ¿ Quién vive en ella?
Vió que no había nadie allí, se metió dentro de la tinaja y se quedó a vivir en ella.

Llegó volando el mosquito picadorcito y preguntó:
- ¿ De quién es esta casita tan bonita? ¿ Quién vive en ella?
- Yo, la mosquita golosita. ¿ Y tú quién eres?
- Soy el mosquito picadorcito.
- Pues, quédate a vivir conmigo.
Y empezaron a vivir los dos juntos.

Llegó corriendo el ratoncito roedorcito y preguntó:
- ¿ De quién es esta casita tan bonita? ¿ Quién vive en ella?
- Yo, la mosquita golosita.
- Y yo, el mosquito picadorcito. ¿ Y tú quién eres?
- Yo soy el ratoncito roedorcito.
- Pues, quédate a vivir con nosotros.
Y empezaron a vivir los tres juntos.

Llegó, dando saltitos, la ranita croadorcita y preguntó:
- ¿ De quién es esta casita tan bonita? ¿ Quién vive en ella?
- Yo, la mosquita golosita.
- Y yo, el mosquito picadorcito.   
- Y yo,  el ratoncito roedorcito. ¿ Y tú quién eres?
- Yo soy la ranita croadorcita.
- Pues, quédate a vivir con nosotros.
Y empezaron a vivir los cuatro juntos.

Llegó presuroso el lebrato saltador y preguntó:
- ¿ De quién es esta casita tan bonita? ¿ Quién vive en ella?
- Yo, la mosquita golosita.
- Y yo, el mosquito picadorcito.
- Y yo, el ratoncito roedorcito.
- Y yo, la ranita croadorcita. ¿ Y tú quién eres?
- Yo soy el lebrato saltador, que brinca a más y mejor.
- Pues, quédate a vivir con nosotros.
Y empezaron a vivir los cinco juntos.

Pasó por allí la zorra conversadora y preguntó:
- ¿ De quién es esta casita tan bonita? ¿ Quién vive en ella?
- Yo, la mosquita golosita.
- Y yo, el mosquito picadorcito.
- Y yo, el ratoncito roedorcito.
- Y yo, la ranita croadorcita.
- Y yo, el lebrato saltador, que brinca a más y mejor. ¿ Y tú quien eres?
- Yo soy la zorra conversadora.
- Pues, quédate a vivir con nosotros.
Y empezaron a vivir los seis juntos.

De pronto, se presentó el lobo, y preguntó feroz:
- ¿ De quién es esta casita tan bonita? ¿ Quién vive en ella?
- Yo, la mosquita golosita.
- Y yo, el mosquito picadorcito.
- Y yo, el ratoncito roedorcito.
- Y yo, la ranita croadorcita.
- Y yo, el lebrato saltador que brinca a más y mejor.
- Y yo, la zorra conversadora. ¿ Y tú quién eres?
- Yo soy el lobazo, detrás de la matas cazó.
- ¿ Ehh!, exclamaron todos.
- Es decir, cazaba.
- Pues, quédate a vivir con nosotros.
Y empezaron a vivir los siete juntos.

Llegó el oso furioso y perezoso y llamó a la puerta.
- ¿ De quién es esta casita tan bonita? ¿ Quién vive en ella?
- Yo, la mosquita golosita.
- Y yo, el mosquito picadorcito.
- Y yo,  el ratoncito roedorcito.
- Y yo, la  ranita croadorcita.
- Y yo, el lebrato saltador, que brinca a más y mejor.
- Y yo, la zorra conversadora.
. Y yo, el lobazo detrás de las matas cazo... es decir, cazaba. ¿ Y tú quién eres?
- Yo soy vuestro opresor mayor  y vuestra casa mía será.
- Eso crees tú, exclamaron todos.
Y al punto se pusieron a defender la casita de todos, hasta que el oso furioso y perezoso dijo:
- Me rindo, me rindo. ¿ Podrían perdonarme y dejarme vivir con ustedes?
Mucho reflexionaron los siete animalitos antes de decidir:
- Pues, quédate a vivir con nosotros.
Y empezaron a vivir los ocho juntos.


El leñador y el Espíritu de las aguas

A un leñador se le cayó su hacha en un río, y apenado se puso a llorar.
El Espíritu de las aguas se compadeció de él y presentándole un hacha de oro le preguntó:
- ¿ Es ésta tu hacha?
El leñador respondió:
- No, no es la mía.
El Espíritu de las aguas le presentó un hacha de plata.
- Tampoco es ésa, dijo el leñador.
Entonces el Espíritu le presentó su propia hacha de hierro. Viéndola, el leñador exclamó:
- ¡ Ésa es la mía!
Para recompensarlo por su honradez, el Espíritu le dio las tres hachas.

De regreso a su cas, el leñador mostró su regalo, contando su aventura a sus amigos.
Uno de ellos quiso probar suerte; fue a la orilla del río, dejó caer un hacha y rompió a llorar.
El Espíritu de las aguas le presentó un hacha de oro y le preguntó:
- ¿ Es ésta tu hacha?
El amigo del leñador, lleno de alegría, respondió:
- Sí, sí, es la mía.
El Espíritu no le dio el hacha de oro ni la suya de hierro, en castigo de su mentira.

León Tolstoi


El bagrecico

Un viejo bagre, de barbas muy largas, decía con su voz  ronca en el penumbroso remanso del riachuelo: " Yo conozco el mar. Cuando joven he viajado a él, y he vuelto"
Y en el fondo de las aguas se movía de un lado a otro contoneándose orgullosamente. Los peces niños y jóvenes le miraban y escuchaban con admiración. " ¿ Ese viejo conoce el mar!"
Tanto oírlo, un bagrecico se le acercó una noche de luna y le dijo: " Abuelo, yo también quiero conocer el mar".
- ¿ Tú?
- Sí, abuelo.
- Bien, muchacho. Yo tenía tu edad cuando realicé la gran proeza.
Vivían en ese remanso de un riachuelito de la Selva Alta del Perú, un riíto con lecho de piedras menudas y delgado rumor. Palmeras y otros árboles, desde las márgenes del remanso, oscurecían las aguas. Esa noche, en un rincón de la pozuela iluminada tenuemente por la luna, el viejo bagre enseñó al bagrecico cómo debía llevar a cabo su viaje al lejano mar.
Y cuando el riachuelo se estremecía con el amanecer, el bagrecico partió aguas abajo. " Tienes que volver", le dijo, despidiéndolo el viejo bagre, quien era el único que sabía de aquella aventura.
El bagrecico sentía pena por su madre. Ella, preocupada porque no lo había visto todo el día, anduvo buscándolo. " ¿ Qué te sucede?", le preguntó el anciano bagre con la cabeza afuera de un hueco de la orilla, una de sus tantas casas.
- ¿ Usted sabe donde está mi hijo?
- No. Pero lo que te puedo decir es que no te aflijas. El muchacho ha de volver. Seguramente ha salido a conocer el mundo.
- ¿ Y si alguien lo pesca?
- No creo. Es muy sagaz. Y tú comprendes que los hijos no deben vivir todo el tiempo en la falda de la madre. Torna a tu casa... El muchacho ha de volver.
La madre del bagrecico, más o menos tranquilizada con las palabras del viejo filósofo, regresó a su casa.
El bagrecico, mientras tanto, continuaba su viaje. Después de dos días y medio entró por la desembocadura del riachuelo en un riachuelo más grande.
El nuevo riachuelo corría por entre el bosque haciendo tantos zigzags, que el bagrecico se desconcertó. " Este es el río de las  mil vueltas que me indicó el abuelo", recordó... Su cauce era de piedras y, partes, de arena, salpicado de pedrones, sobresaliendo de las aguas con plantas florecidas en el légamo de sus superficies; hondas pozas se abrían en los codos con multitud de peces de toda clase y tamaño; sonoras corrientes... El bagrecico seguía, seguía ora nadando con vigor, ora dejándose llevar por las corrientes, con las aletas y barbitas extendidas, ora descansando o durmiendo bajo el amparo de las verdes cortinas  de limo...
Se alimentaba lamiendo las piedras , con los gusanillos que había debajo de ellas o embocando los que flotaban en los remansos.
- ¡ De lo que me escapé!- se dijo temblando. En una poza casi muerde un anzuelo con carnada de lombriz... iba a engullirlo, pero se acordó del consejo del abuelo: " antes de comer, fíjate bien en lo que vas a comer"; así, descubrió el sedal que atravesando las aguas terminaba en la orilla, en las manos del pescador, un hombre con aludo sombrero de paja...
Los riachuelos de la Selva Alta del Perú son transparentes; de ahí que los peces pueden ver el exterior.
El incidente que acababa de sucederle, hizo reflexionar al viajero con mayor seriedad sobre los peligros que le amenazaban en su larga ruta; además de los pescadores con anzuelo, las pescas con el barbasco venenoso, con dinamita y con red; la voracidad de los martín pescadores y de las garzas... también de los peces grandes. Aunque él sabía que los bagres no eran presas apetecibles para dichas aves, por sus aletas enconosas; ellas prefieren los peces blancos, con escamas...
Con más cautela y los ojos más abiertos prosiguió el bagrecico su viaje al mar.
En una corriente colmada de luz de la mañana límpida, una vieja magra, toda arrugas, metida en las aguas hasta las rodillas pescaba con las manos, volteando las piedras. El bagrecico se libró de las garras de la pescadora, pasando a toda velocidad... " ¡ La misma muerte!", se dijo, volviendo a mirar, en su carrera, a la huesuda anciana, y ésta le increpó con el puño en alto: "¡ Bagrecico bandido!"
Dentro del follaje de un árbol añoso, que cubría la mitad del riachuelo, cantaban un montón de pájaros. El bagrecico, con las antenas de sus barbas, percibió las melodías de esos músicos y poetas de los bosques, y se detuvo a escucharlos.
Después de una tormenta, que perturbó la selva y el riachuelo, oscureciéndolos, el viajero ingresó en un inmenso claro lleno de sol; a través de las aguas ligeramente turbias distinguió un puente de madera, por donde pasaban hombres y mujeres con paraguas. Pensó: " Estoy en la ciudad que el riachuelo de las mil vueltas divide en dos partes, como me indicó el abuelo...". " ¡ Ah, mucho cuidado!", se dijo luego, ante numerosos muchachos que, desde las orillas, se afanaban en coger con anzuelos y fisgas los peces que, en apretadas manchas, se deslizaban por sobre la arena o lamían las piedras, agitando las colas.
El bagrecico salvó el peligroso sector de la ciudad con bastante sigilo. En la ancha desembocadura del riachuelo desaparecían, encrespadas, en un río quizá cien, docientas veces más grande que su humilde riachuelo natal. Permaneció indeciso un rato... luego se metió con coraje en las fauces del río.
Las aguas eran turbias y corrían impetuosas... Peces gigantes, con los ojos encendidos, pasaban junto al bagrecico, asustándolo. " No tengo otro camino que seguir adelante", se dijo, resueltamente.
El río turbio, después de un curso por centenares de kilómetros de tupida selva, entregaba bruscamente sus aguas a otro mucho más grande. El bagrecico penetró en él ya casi sin miedo.
Se extrañó de escuchar un vasto y constante runrún musical. Débese a la fina arena y partículas de oro que arrastran las violentas aguas del río.
En las extensas curvas de este río caudaloso hierven terrible remolinos que son prisiones no sólo para las balsas y canoas que, por descuido de los bogas, entran en ellos, sino también para los propios peces. Sin embargo, nuestro vivaz bagrecico los sorteaba manteniéndose firme a lo largo de las corrientes que pasan bordeándolos.
Cerros de sal piedra marginan también, en ciertos trechos, este río bravo. Blancas montañas resplandecientes. Al bagrecico se le ocurrió lamer una de esas minas durante una media hora, luego reanudó su viaje con mayor impulso.
Un espantoso fragor que venía de aguas abajo, le aterrorizó sobremanera. Pero él juzgó que, seguramente, procedía de los "malos pasos", debidos al impresionante salto del río por sobre una montaña, grave riesgo del cual le habló mucho el abuelo... A medida que avanzaba el estruendo era más pavoroso... ¡ Los malos pasos a la vista!... Nuestro viajero temerario se preparó para vencer el peligro... se sacudió el cuerpo, estiró las aletas y las barbitas, cerró los ojos y se lanzó al torbellino rugiente... Quince kilómetros de cascadas, peñas, aguas revueltas y espumantes pedrones, torrentes, rocas... El bagrecico iba a merced de la furia de las aguas... aquí, chocó contra una roca; allá, un tremendo oleaje le varó sobre un pedrón, pero con felicidad, otra ola le devolvió a las aguas...
Al término del infierno de los "malos pasos", el bagrecico, todo maltrecho, buscó refugio debajo de una piedra y se quedó dormido un día y una noche.
Se consideraba ya baquiano. Además había crecido, su pecho era recio, sus barbas más largas, su color, blanco oscuro con reflejos metálicos... No podía ser de otro modo, ya que muchos soles y muchas lunas alumbraron desde que salió de su riachuelito natal, ya que había cruzado tantos ríos, sobre todo vencido los terroríficos "malos pasos", los "malos pasos en que mueren o encanecen muchos hombres.
Así, convencido de su fuerza y sabiduría, prosiguió el viaje... Sin embargo, no muy lejos, por poco concluye sin pena ni gloria. A la altura de un pueblo cayó en la atarraya de un pescador, entre sábalos, boquichicos, corvinas, palometas, lisas; empero, el hijo del pescador, un alegre muchacho, lo cogió de las barbas y le arrojó desde la canoa, estimándolo sin importancia en comparación con los otros pescados.
Cerrado rumor especial, que conmovía el río, llamó un caluroso atardecer la atención del viajero. Era una mijanada, avalancha de peces en migración hacia arriba, para el desove. Todo el río vibraba con los millones de peces en marcha. Algunos brincaban sobre las aguas, relampagueando como trozos de plata en la oscuridad de la noche. El bagrecico se arrimó a una orilla fuertemente, contra el lodo, hasta que pasó el último pez.
En plena jungla, el voluminoso río desaparecía en otro más voluminoso. Así es el destino de los ríos: nacen, recorren kilómetros de kilómetros de la tierra, entregan sus aguas a otros ríos, y éstos a otros, hasta que todo acaba en el mar.
El nuevo río, un coloso, se unía con otro igual, formando el Amazonas, el río más grande de la Tierra. Nuestro bagrecico entró en ese prodigio de la Naturaleza a las primeras luces del día, cuando los bosques de las márgenes eran una sinfonía de cantos y gritos de animales salvajes... Allá, en el remoto riachuelito natal, el abuelo le había hablado también mucho del Rey de los Ríos.
Por él tenía que llegar al mar, ya él no daba sus aguas a otro río... No se veía el fondo ni las orillas... Era, pues, el río más grande del mundo.
" Debes tener mucho cuidado con los buques", le había advertido el abuelo. Y el bagrecito pasaba distante de esos monstruos que circulaban por las aguas, con estrépito...
Una madrugada subió a la superficie para mirar el lucero del alba, digamos mejor para admirarlo, ya que nuestro bagrecico era sensible a la belleza; el lucero del alba, casi sobre el río, parecía una victoria regia de lágrimas... después se hundió en las aguas, produciendo un leve ruido y leve oleaje.
Durante varias horas de una tarde lluviosa lo persiguió un pez de mayor tamaño que un hombre, para devorarlo. ..El pobre bagrecico corría a toda velocidad de sus fuerzas... corría... corría... de pronto columbró un hueco en la orilla, y se ocultó en él... de donde miraba a su terrible enemigo, que iba y venía y, finalmente, desapareció. Mucho tiempo viajó por el río más grande del planeta, pasando frente a puertos, pueblos, haciendas, ciudades, hasta que una noche con luna llena enorme, redonda, llegó a la desembocadura... El río era allí extraordinariamente ancho y penetraba retumbando más de cien leguas en el mar... "¡ El Mar!", se dijo el bagrecico, profundamente emocionado. "¡ El mar!". Lo vió esa noche de luna llena como un transparente abismo verde...
El retorno a su riachuelito natal fue difícil... Se encontraba tan lejos... Ahora tenía que surcar los ríos, lo cual exige mayor esfuerzo...
Con su heroica voluntad dominaba el desaliento... Vencía todos los peligros... Cruzó los "malos pasos" del río aprovechando una creciente, y, a veces, a saltos por sobre las rocas y pedrones que no estaban tapados por las aguas... En el riachuelo de las mil vueltas salvó de morir, por suerte. Un hombre en la orilla pedregosa encendía con su cigarro la mecha de un cartucho de dinamita, para arrojarlo a una poza, donde muchísimos peces, entre ellos nuestro viajero, embocaban en la superficie, con ruidos característicos, los millares de comejenes que, anticipadamente, desparramó como cebo el pescador... ¡No había escapatoria!... Empero, ocurrió algo inesperado... El pescador, creyendo que el cartucho de dinamita iba a estallar en su mano, lo soltó desesperadamente y a todo correr se internó en el bosque... Las piedras saltaron hasta muy arriba con la horrenda explosión... algunos pájaros también cayeron muertos de los ramajes.
La alegría del viajero se dilató como el cielo cuando, al fin, entró en el riachuelito natal, cuando sintió sus caricias... Besó, con unción, las piedras de su cauce... Llovía menudamente... Los árboles de las riberas, sobre todo los almendros, estaban florecidos... Había luz solar por entre la lluvia suave y dentro del riachuelo... El bagre, loco de contento, nadaba en zigzags, de espaldas, de costado, se hundía hasta el fondo, sacaba sus barbas de las aguas, moviéndolas en el aire.
Sin embargo en su pueblo ya no encontró a su madre ni al abuelo. Nadie lo conocía. Todo era nuevo en el remanso del riachuelito, ensombrecido por las palmeras y otros árboles de las márgenes. Se dio cuenta, entonces, de que era un anciano... En el fondo de la pozuela su voz ronca solía decir, contoneándose orgullosamente: "Yo conozco el mar. Cuando joven he viajado a él, y he vuelto".
Los peces niños y jóvenes le miraban y escuchaban con admiración.
Un bagrecico, tanto oírlo, se le acercó una noche de luna y le dijo: "Abuelo, yo también quiero conocer el mar".
- ¿Tú?
- Sí, abuelo.
- Bien, muchacho. Yo tenía tu edad cuando realicé la gran proeza.
Francisco Izquierdo Ríos


El potrillo cruza el río

Comenzaremos por mencionar que la familia equina está compuesta del papá caballo, la mamá  yegua y los hijitos machos llamados potrillos y las hijitas hembras llamadas potrancas. Como toda buena familia la de nuestro cuento era muy unida.

Todo comenzó cuando el potrillo por enésima vez insistió a su madre que ya era tiempo de que se le diesen algunos encargos para hacerlos solito. Pues bien, tanta insistencia alcanzó finalmente su deseo y un día la yegua le dijo:
- Mi querido potrillo hora es ya de que atienda tu deseo de ayudar. Quiero que vayas a la otra orilla del río llevándole esta leña a mi comadre, la vaca,  que es tan amable que siempre nos regala leche.
Grande fue la alegría del potrillo y se apresuró a cumplir el primer encargo de su corta vida. Antes de partir la yegua le aconsejó:
- Sólo te pido que tengas mucha prudencia al vadear el río.
- ¿ Qué cosa es vadear? - pregunto el potrillo que nunca dejaba pasar algo que no supiera.
-  Vadear es buscar en el río un sitio de fondo firme y poco profundo, donde la corriente no sea muy rápida, para atravesar por él sin peligro. No vayas a atravesar el río si no estás seguro de ello.
- Así lo haré, madre- dijo el potrillo. Y partió diligente a cumplir su primera tarea.
Pronto se encontró a orillas del río y antes de atravesarlo consideró prudente preguntar a alguien sobre el lugar más aparente. Viendo que por allí se encontraba un conejo a él se dirigió para preguntarle.
- Buenos días, señor conejo, ¿ me podría decir si es seguro cruzar el río por este lado?
- Ni por este, ni por ninguno. Este río es peligrosísimo y uno se hunde en sus aguas con tanta facilidad que es una temeridad intentar cruzarlo.- respondió trémulo el conejo.
- Ah, - pensó el potrillo- qué bien hice en preguntar. Será mejor que no intente cruzar el río.
A su casa volvía cuando se cruzó con el viejo buey, quien luego de responderle el saludo, le preguntó:
- ¿ Adónde llevas esa leña?
- La llevaba al otro lado del río a la vaca comadre de mi mamá. Pero, el conejo me ha advertido que es muy peligroso cruzar el río.
- Pues, el conejo está equivocado. Este río es muy fácil de cruzar. A pesar de mis años, yo lo hago siempre que voy a visitar a mis nietos, los hijos de la vaca. Vamos, cumple tu tarea. Y no te preocupes por lo que te ha dicho el conejo, que es un miedoso.
- ¿ Y ahora qué hago? - pensó el potrillo. ¿ A quién le creo?.
Por mostrar amabilidad y no ofender al buey, el potrillo explicó.
- Gracias, señor buey, así lo haré. Pero, antes tengo que volver donde mi madre porque, ahora que recuerdo, dejé algo en casa.
- Entonces, anda muchacho olvidadizo.
El caballito salió presuroso. Al verlo alejarse el señor buey exclamó. Esta juventud distraída, y lanzó un hondo suspiro mientras meneaba la cabeza... Después, se quedo quieto y muy serio, miró a uno y otro lados, y se interrogó a sí mismo: ¿ Y adónde es que iba yo?

Cuando la yegua vio que el potrillo volvía con la leña sin haberla entregado, se molestó.
- ¿ Qué ha sucedido? ¿ Así cumples tu primer mandado? ¿ Para eso me has reclamado tanto ser independiente?
- No te molestes, mamá - dijo el potrillo. He vuelto porque quiero hacerte una consulta,
Y contó a la yegua lo que le habían dicho el conejo y el buey sobre vadear el río.
La yegua dulcificó su expresión y sonriendo le dijo al potrillo.
- Hijo mío, ¿ y tú te has medido con los animales que te dijeron eso?
- No, madre.
- ¿ Y qué pasaría si lo hicieras?
El potrillo pensó un rato y contestó:
- Bueno, yo soy de la altura del buey y mucho más alto que el conejo. Yo no me hundiría donde se hunde el conejo.
- ¿ Entonces, hijo mío?
Pero esta última interrogante ya no pudo contestarla porque al galope el potrillo partió optimista y seguro a cumplir su primer mandado.

Y así fue como el potrillo cruzó el río.